Desgraciadamente a muchos de nosotros nos faltan una o más piezas dentarias, ya fuera por caries, por la enfermedad periodontal (piorrea) o por traumatismos. Estas "mutilaciones" hacen que la función masticatoria y/o la estética se vean alteradas en mayor o menor grado. Antiguamente la sustitución de los dientes perdidos se hacía mediante prótesis de distintos tipos: removibles con bases en las encías y ganchos, removibles completas (las clásicas dentaduras cuando faltan todos los dientes) o fijas apoyadas en nuestros dientes remanentes; lo cual en este caso implica "rebajar" las piezas de los lados para colocarles unas fundas de sujeción.
Hoy en día existe otra alternativa: "los Implantes Dentales". Con ellos pretendemos no tallar nuestros dientes y también buscamos eliminar en la medida de lo posible las prótesis removibles.
La Doctora María Camaño es licenciada por la Universidad de La Coruña. Realizó un master en cirugía e implantología oral en la Universidad Complutense de Madrid y tiene una dilatada carrera profesional tanto en Galicia como en Madrid. Desde hace 5 años se unió a nuestro equipo y es para nosotros un honor tenerla en el equipo.
Primero hay que hacer un examen y diagnóstico: Exploración bucal, historia clínica, estudios radiográficos, modelos de estudio de la boca etc. Una vez seleccionado el caso, el tratamiento consiste en una serie de pasos, y se divide en una Fase Quirúrgica y una Fase Protética. Ambas fases son realizadas tanto por nuestra cirujana como por el equipo de auxliares con una formación y entrenamiento específicos en la técnica. Si el paciente no tiene ningún diente, normalmente no hay que realizar ningún tratamiento preparatorio, pero si por el contrario hay que extraer algún otro diente en mal estado, habrá que esperar a que cicatrice el maxilar antes de colocar implantes. Sin embargo, actualmente, muchos casos los solucionamos de una manera inmediata. Sacamos dientes, colocamos implantes, y a las pocas horas colocamos los dientes fijos .
La fase quirúrgica clásica a su vez tiene dos pasos: Siguiendo una técnica de gran precisión, se van colocando las fijaciones o implantes dentro del hueso. La operación dura entre 1 y 2 horas y normalmente se hace con anestesia local. El paciente no tiene porqué notar grandes molestias, ni durante la operación ni después de la misma. En un maxilar donde no existe ningún diente se suelen colocar entre 5 y 8 implantes, en este caso no se necesita un implante para cada diente.
Segundo paso: "Conexión de pilares". Este segundo paso se hace después de un período de cicatrización de entre 2 y 4 meses según se trate del maxilar inferior (mandíbula) o del superior. Este período de tiempo es fundamental para que ocurra la "oseointegración" y los implantes queden fijados permanentemente al hueso. Ahora se realiza una pequeña intervención en la cual se conectan unas extensiones llamadas pilares a los implantes. Sobre estos pilares se conectará la prótesis terminada en una fase posterior. Durante el período de "oseointegración" se puede utilizar una dentadura o puente provisional acondicionada, sobre todo para cubrir las demandas estéticas. En la actualidad este segundo paso ya no suele ser necesario, puesto que si el implante en su colocación queda bien anclado ya se coloca el pilar de cicatrización en el mismo acto.
Tercer paso: Fase Protésica. Cuando cicatriza la encía de la segunda fase quirúrgica (más o menos quince días), se comienza con la Fase Protética. Lo primero que se hace es tomar unas impresiones de la boca. Después se necesitarán de 1 a 4 visitas, durantes las cuales se evaluará el ajuste, la función y la estética de los nuevos dientes. Es evidente que todo esto debe cuadrar con la planificación previa. La nueva prótesis necesitará los cuidados y revisiones habituales, igual que si se tratara de dientes naturales, puesto que aunque estos nuevos dientes no van a tener caries sí pueden aparecer problemas en la salida a través de la encía.
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